Miguel de Cervantes – D. Quixote

Cuando don Quijote se vio en la campaña rasa, libre y desembarazado de los requiebros de Altisidora, le pareció que estaba en su centro y que los espíritus se le renovaban para proseguir de nuevo el asumpto de sus caballerías , y volviéndose a Sancho le dijo:

—La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres . Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos, que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre . ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo !

—Con todo eso —dijo Sancho— que vuesa merced me ha dicho, no es bien que se quede sin agradecimiento de nuestra parte docientos escudos de oro que en una bolsilla me dio el mayordomo del duque, que como píctima y confortativo la llevo puesta sobre el corazón , para lo que se ofreciere, que no siempre hemos de hallar castillos donde nos regalen, que tal vez toparemos con algunas ventas donde nos apaleen.
En estos y otros razonamientos iban los andantes, caballero y escudero …

Cervantes-D.Quijote

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Bailan las gitanas

Bailan las gitanas,
míralas el rey;
la reina, con celos,
mándalas prender.

Por Pascua de Reyes
hicieron al rey
un baile gitano
Belica e Inés.
Turbada Belica,
cayó junto al rey,
y el rey la levanta
de puro cortés;
mas como es Belilla
de tan linda tez,
la reyna, celosa,
mándalas prender.

 

Miguel de Cervantes y Saavedra

Miguel de Cervantes y Saavedra

Cuando Preciosa el panderete toca  

y hiere el dulce son los aires vanos,  

perlas son que derrama con las manos;  

flores son que despide de la boca.  

Suspensa el alma, y la cordura loca,  

queda a los dulces actos sobrehumanos,  

que, de limpios, de honestos y de sanos,  

su fama al cielo levantado toca.  

Colgadas del menor de sus cabellos  

mil almas lleva, y a sus plantas tiene  

Amor rendidas una y otra flecha.  

Ciega y alumbra con sus soles bellos,  

su imperio Amor por ellos le mantiene,  

y aún más grandezas de su ser sospecha. 

Esperança

Nesta rua jaz minha Esperança,

A quem de corpo e alma adoro;

Esperança de vida e tesouro,

Pois não a tem quem não a alcança. 

Se a alcanço, tal será minha andança,

Que não invejo o francês, o índio, o mouro.

Portanto teu favor galhardo imploro,

Cupido, deus de toda doce folgança. 

Que embora seja esta Esperança tão pequena,

De anos apenas dezenove,

Quem a alcance será um gigante. 

Cresça o incêndio pois vale a pena,

Oh! Esperança, ninguém me demove

De estar a teu serviço vigilante. 

Saí, Esperança minha,

A favorecer a alma,

Que sem vós agonizando

Quase o corpo desampara. 

As nuvens do termor frio

Não cobrem vossa luz clara;

Que é míngua de vossos sóis

Não render quem os contrasta. 

No mar de meus enfados

Mantende tranqüilas as águas,

Se não quiserdes que o desejo

Tropece com a esperança. 

Por vos espero a vida

Quando a morte me mata,

E a glória no inferno,

E no desamor a graça.

Miguel de Cervantes